Hay Etapas Que No Se Cierran: Se Transforman

Un texto personal sobre la evolución de LaRanaGaspar a Gaspar González, donde comparto cómo integrar lo vivido, honrar una etapa y avanzar con coherencia, liderazgo humano y comunicación optimista.

1/12/20263 min read

El origen de LaRanaGaspar: un proyecto vital con sentido

Durante 18 años desarrollé el proyecto LaRanaGaspar, una iniciativa que nació desde el amor por mi hijo Gasparín y que, con el tiempo, se convirtió en un espacio de acompañamiento, inspiración y liderazgo humano.

No fue una marca pensada desde lo profesional.
Fue un proyecto vital, creado para compartir aprendizajes reales, sostener conversaciones honestas y aportar valor humano a personas que atravesaban momentos complejos.

LaRanaGaspar me permitió crecer, aprender y construir una comunidad basada en la cercanía, la esperanza y una comunicación optimista (que NO ingenua),siempre desde la vida real, nunca desde la ingenuidad.

Todo lo vivido en esa etapa forma parte de quien soy hoy.

El origen de LaRanaGaspar: un proyecto vital con sentido

En 2025 se produjo un punto de inflexión profundamente simbólico.

Gasparín cumplió 18 años.

Ese momento marcó una reflexión serena, sin ruido ni urgencia: era el instante natural para evolucionar mi identidad personal y profesional, dejando volar a mi hijo… y con él, al proyecto LaRanaGaspar.

No como una despedida.
Sino como un acto de coherencia.

Porque en los procesos de crecimiento personal, hay etapas que no se cierran: se integran.

De LaRanaGaspar a Gaspar González: una transición consciente

La transición de LaRanaGaspar a Gaspar González no responde a un cambio de rumbo, sino a una maduración natural.

La esencia permanece intacta:
los valores, el propósito y la mirada humana siguen presentes.

Lo que cambia es el lugar desde el que comparto:
una versión más serena, más consciente y más alineada con mi trayectoria actual.

Esta evolución integra lo personal y lo profesional, el aprendizaje y la experiencia, la emoción y el liderazgo. Sin compartimentos estancos.

Gaspar González: liderazgo humano y comunicación optimista

Gaspar González nace como una identidad que une tres pilares fundamentales:

  • Crecimiento personal

  • Liderazgo humano

  • Comunicación optimista (que no ingenua)

Este nuevo espacio no busca enseñar desde arriba, sino compartir desde al lado, poniendo a las personas en el centro y hablando de lo que de verdad importa: identidad, propósito, equilibrio y vida real.

Aquí no hay fórmulas mágicas.
Hay experiencias vividas, aprendizajes integrados y cositas que, ojalá, también puedan servirte a ti.

Una nueva etapa que integra todo lo vivido

Esta web representa una nueva etapa, construida desde la coherencia, el respeto profundo a todo lo vivido y la integración consciente de cada paso dado hasta aquí.

Nada de lo anterior se pierde.
Nada se borra.
Todo se transforma y encuentra su lugar.

Porque evolucionar no es renunciar.
Es honrar el camino recorrido, aceptar lo aprendido y seguir avanzando con más claridad, más calma y más sentido.

Este espacio nace para compartir reflexiones, experiencias y cositas reales que surgen de la vida misma: del crecimiento personal, del liderazgo humano y de una forma de comunicar optimista, pero siempre anclada en la realidad.

Si algo de lo que encuentres aquí te acompaña, te ordena o te ayuda a mirar con un poco más de serenidad, esta transformación habrá cumplido su propósito.

Y si además te invita a parar, a reflexionar o a dar un pequeño paso con mayor conciencia, entonces todo lo vivido habrá merecido la pena.

El libro como legado: el día en que todo cobró sentido

Tras 18 años compartiendo camino con LaRanaGaspar, surgió el libro Un viaje de amor y pérdida.
No nació como un plan estratégico ni como un cierre consciente. Nació desde la necesidad de ordenar lo vivido, de poner palabras a una experiencia que había acompañado a muchas personas durante años.

Durante mucho tiempo no comprendí del todo por qué ese libro tenía que existir justo entonces.

Fue el día de su presentación en Alicante, coincidiendo exactamente con el día en que Gasparín cumplió 18 años, cuando todo encajó.

Ese día entendí algo esencial:
el libro no era un proyecto más.
Era el broche final que daba sentido a todo lo vivido durante tantos años.

Comprendí que Un viaje de amor y pérdida era, en realidad, el legado de mi hijo.
La forma más honesta y serena de honrar su vida, su ausencia y todo lo que su historia había generado en mí y en los demás.

El libro no cierra LaRanaGaspar.
Le da sentido.

Y desde ahí, desde esa comprensión profunda, la evolución hacia Gaspar González dejó de ser una decisión racional para convertirse en un paso natural.